A Dulcinea


nicolas-puente-400-cervantes


¿Cómo cantar vuestras beldades,

divina Dulcinea,

si mi canto adolece de aquella belleza

de perfecta y acabada naturaleza

que a vos adorna e ilumina?


¿No escucha vuestra merced

las cuitas de este corazón

que por vos cautivo late

y herido de amor fenece?

.

¡Oh, señora de la fermosura!,

mirad a este vuestro caballero

que por vos se lanza a la aventura

de enderezar entuertos,

desfacer agravios

y someter gigantes en desigual batalla.

.

¿Cómo podéis dejarme

de vos vivir ausente

sin darme cobijo en vuestro pecho,

si todas mis hazañas,

que en este mundo he hecho,

han sido para cantar vuestro nombre?

.

Señora de mis pensamientos,

abrid el corazón a este vuestro siervo,

no me abandonéis a vagar sin vos,

plegaos a los deseos de este pecho

que por vos, princesa y doña mía, late.

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