La Honra

Al sexto mes fue mi abuelo y se acabaron las rondas del hijo del barbero a la ventana de su hija cada noche. No era suficiente para ella y se lo explicó con un puñetazo que le torció la nariz para siempre.

Lo que no sabía es que su hija ya estaba embarazada y, para salvar la honra, pagó una buena dote y la casó con el hijo del marqués.

Mi abuelo tuvo que cambiar de barbero. Y dicen que mi madre quedó atrapada en un sueño.

Eso dicen cuando pregunto por ella frente al ángel dormido de su lápida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s