Cuatro Ratones

En las calles de la zona baja de la ciudad, cuatro pares de ojos asustados miran las luces nuevas.

El ratón pardo estira el cuello, olisqueando ansioso el humo espeso que sale de las cocinas. Los dos de orejas cortas tiemblan de frío sobre la nieve. E Irina, la hámster rusa, se pasea nerviosa apestando a soledad y hambre.

Se escuchan las voces de unos niños cantando y una vieja pandereta marcando el son.

Los cuatro ratones se agazapan juntos en su escondite favorito, cerca del contenedor de la basura. Esta noche huele diferente. Huele a alegría y a familia.

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