No tema usted, no cometeré más crímenes

Puede ser lo último que escriba. Las jaquecas y las parálisis son cada vez más frecuentes y Mary se siente tan frágil.

Con un gesto tantas veces repetido, hace saltar el pequeño resorte que abre el cajón oculto de su escritorio. Apenas roza la portada del aclamado Adonaïs, para posar sus dedos sobre la seda que envuelve las cenizas de su amado esposo. ¿Cuántas aventuras, alegrías y desgracias puede soportar un corazón?

Siente cómo se le quiebra el alma una vez más y toma entre los dedos los mechones de cabello de sus pequeños ángeles.

Pronto, muy pronto, estaremos juntos.

 

Este microcuento está inspirado en la vida y obra de la autora de la novela considerada el primer texto del género de ciencia ficción.

El título es parte del final de esa novela:

«No tema usted, no cometeré más crímenes. Mi tarea ha terminado. Ni su vida ni la de ningún otro ser humano son necesarias ya para que se cumpla lo que debe cumplirse. Bastará con una sola existencia: la mía. Y no tardaré en efectuar esta inmolación. Dejaré su navío, tomaré el trineo que me ha conducido hasta aquí y me dirigiré al más alejado y septentrional lugar del hemisferio; allí recogeré todo cuanto pueda arder para construir una pira en la que pueda consumirse mi mísero cuerpo».

Este año os invitaré a (re)leerla conmigo en el Reto Lector.

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