Movimiento

En tres turnos de ocho horas. O diez horas. De dieciocho, en caso de necesidad.

La fábrica nunca para.

Se alimenta de carne humana, sudor y sacrificio. Las chimeneas escupen sueños reducidos a cenizas y una lluvia negra cae sobre la ciudad.

Los niños lloran sin consuelo ante su futuro.

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